Serenata taorina
sólo una punzada
la deseo
la rechazo
la rechazo
María Fionda
24 segundos, segundo asalto.
Un gancho a mi corazón
y un derechazo a mi entelequia
han noqueado a mi alma novata.
Manos de abismo has ganado
y eres campeona del reino del rocoto.
Vencida,
mi alma abre sus cataratas,
libera gatos cautivos
que bajan emocionados
al arca llena de navajas,
a encontrarse con otros gatos
que también han salido a pasear.
Un deseo
rueda por mis hombros
robusto como el mercurio
tú no te asustas
te conozco de varias vidas
no le tienes miedo a la espuma.
Desciende de la nebulosa tu navío
lento y sin zapatos a curar mis heridas.
Música de cristal invade como éter mis hematomas
penetrando cruda,
armoniosamente,
llameando tu nombre de fuego fatuo.
Me besan cajas añiles
llenas de dioses virulentos.
El tiempo gotea, me penetra,
hace el amor entre mis dientes.
Fisgo fuera de mí
sólo me miran
automóviles
ovnis
estrellas
nubes de hierro
oráculos
una luna a medio comer.
No hay nadie
Sólo tú que has caído de Pléyades
como una hoja de otoño
como un viento boreal
te has reproducido
violentamente en mi corazón
Cruzo el río lleno de tu saliva
el bramido de tu pecho recorre mis quarks
tu piel olea en mi piel
tus senos estallan en mis manos
derramas tus ojos
en mis ojos de sol antiguo
ojos llenos de árboles
y sin lujuria
sin silencio
sin ruido
sólo espacio
sólo vacío
Me devoras.
El maullar de la noche pare miles de noches.
El sosiego se destroza armoniosamente
como una gota de antimateria en mis labios.
Y yo pienso en lo que te quiero decir
Pero mi pensamiento
se aleja...
se aleja...
s
e
a
l
e
j
a
Gorjeos.
Mi pasado me muestra su tatuaje escondido.
Me lleva a los brazos de Kwan Yin y ella
me canta en un cantar nunca cantado.
Una mano paralela llena de hojas
surge como un gancho al alma
como una espina atada a mi corazón
Mi pulmón de acero se rompe y lluevo
porque es tal vez
mi último minuto en esta rueda
y quisiera acariciar la persona que más amo
pero todavía no nace
y me hundo en un pantano
donde musgo
y aves salvajes como yo
cortan cebollas
y me inmerso en su hábitat
y me alimento de pastos como ellos
Entonces todo cae a su estado humano.
Tu música se oculta.
La noche te oculta.
Tu silencio nace.
Y pienso en tus ojos de fuego,
pienso que el amor nace en el fuego,
pero tu gato no ha encontrado a mi gato.
Intentaré vencerte otra vez.
la deseo
la rechazo
la rechazo
María Fionda
24 segundos, segundo asalto.
Un gancho a mi corazón
y un derechazo a mi entelequia
han noqueado a mi alma novata.
Manos de abismo has ganado
y eres campeona del reino del rocoto.
Vencida,
mi alma abre sus cataratas,
libera gatos cautivos
que bajan emocionados
al arca llena de navajas,
a encontrarse con otros gatos
que también han salido a pasear.
Un deseo
rueda por mis hombros
robusto como el mercurio
tú no te asustas
te conozco de varias vidas
no le tienes miedo a la espuma.
Desciende de la nebulosa tu navío
lento y sin zapatos a curar mis heridas.
Música de cristal invade como éter mis hematomas
penetrando cruda,
armoniosamente,
llameando tu nombre de fuego fatuo.
Me besan cajas añiles
llenas de dioses virulentos.
El tiempo gotea, me penetra,
hace el amor entre mis dientes.
Fisgo fuera de mí
sólo me miran
automóviles
ovnis
estrellas
nubes de hierro
oráculos
una luna a medio comer.
No hay nadie
Sólo tú que has caído de Pléyades
como una hoja de otoño
como un viento boreal
te has reproducido
violentamente en mi corazón
Cruzo el río lleno de tu saliva
el bramido de tu pecho recorre mis quarks
tu piel olea en mi piel
tus senos estallan en mis manos
derramas tus ojos
en mis ojos de sol antiguo
ojos llenos de árboles
y sin lujuria
sin silencio
sin ruido
sólo espacio
sólo vacío
Me devoras.
El maullar de la noche pare miles de noches.
El sosiego se destroza armoniosamente
como una gota de antimateria en mis labios.
Y yo pienso en lo que te quiero decir
Pero mi pensamiento
se aleja...
se aleja...
s
e
a
l
e
j
a
Gorjeos.
Mi pasado me muestra su tatuaje escondido.
Me lleva a los brazos de Kwan Yin y ella
me canta en un cantar nunca cantado.
Una mano paralela llena de hojas
surge como un gancho al alma
como una espina atada a mi corazón
Mi pulmón de acero se rompe y lluevo
porque es tal vez
mi último minuto en esta rueda
y quisiera acariciar la persona que más amo
pero todavía no nace
y me hundo en un pantano
donde musgo
y aves salvajes como yo
cortan cebollas
y me inmerso en su hábitat
y me alimento de pastos como ellos
Entonces todo cae a su estado humano.
Tu música se oculta.
La noche te oculta.
Tu silencio nace.
Y pienso en tus ojos de fuego,
pienso que el amor nace en el fuego,
pero tu gato no ha encontrado a mi gato.
Intentaré vencerte otra vez.

